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Ingeniería estructural con bambú: el manual que profesionaliza la construcción sostenible

Publican una guía sobre el uso del bambú en estructuras según la ISO 22156:2021

ingeniería estructural con bambú según normativa ISO 22156.

El bambú ha sufrido durante décadas un estigma en el sector de la construcción. De hecho, son muchos los profesionales que lo ven todavía como una solución provisional o exclusiva de la arquitectura vernácula. Sin embargo, el Manual for the design of bamboo structures to ISO 22156:2021 impulsado por The Institution of Structural Engineers recopila nueva documentación técnica que defiende la idoneidad de utilizar este recurso natural como solución estructural.

En concreto, este nuevo manual valida el uso del bambú bajo la normativa internacional ISO 22156, convirtiéndose en un documento científico a tener en cuenta a la hora de utilizar el bambú como material estructural y calcular edificios con seguridad en cualquier parte del mundo.

De este modo, el manual va a ayudar a los ingenieros estructurales y otros profesionales de la arquitectura, la ingeniería y la construcción a comprender cómo se puede utilizar de forma segura el prolífico material de origen biológico.  Los autores de la publicación son David Trujillo (University of Warwick); Kevin A Harries (University of Pittsburgh); Sebastian Kaminski (Arup) y Luis F. Lopez (Base Bahay Foundation).

La importancia de aportar un marco de seguridad

Los autores del informe defienden la norma ISO 22156 al proporcionar un marco de seguridad equivalente al que se utilizan con otros materiales como el acero o el hormigón. Al respecto, el profesor Kent Harries, de la Universidad de Pittsburgh, destaca el potencial de este recurso biológico, pero advierte de que el correcto uso del mismo depende totalmente de un diseño seguro y duradero. 

Por ello, el manual recoge los principios fundamentales para el diseño estructural seguro con bambú según la norma ISO 22156, siguiendo unas buenas prácticas similares al diseño con madera, pero adaptadas a las características del bambú, como su propensión al rajado y sus modos de falla frágil.

Principios para el diseño estructural con bambú

El diseño con bambú exige un cambio de mentalidad respecto a los materiales convencionales. La norma ISO 22156 establece un marco de seguridad basado en la mecánica estructural aplicada. Sin embargo, el ingeniero no puede tratar este material simplemente como si fuera «madera redonda». Su tendencia natural a rajarse longitudinalmente y su comportamiento frágil definen las reglas del juego. Por ello, según recoge el manual, hay que aplicar las «buenas prácticas» adaptadas rigurosamente a estas características únicas.

Filosofía de diseño y redundancia

La seguridad estructural prima sobre la optimización del material. El bambú no avisa antes de fallar; su rotura es frágil y repentina. Por este motivo, la normativa penaliza los sistemas isostáticos simples que dependen de un solo elemento crítico. Ante esta situación, el ingeniero debe buscar siempre la hiperestaticidad y la claridad en la transmisión de cargas.

  • Redundancia: Importancia de diseñar sistemas que redistribuyan las fuerzas en caso de fallo local. Agrupa cuatro o más elementos conectados para aumentar la fiabilidad del conjunto.
  • La ductilidad está en la unión: La caña no se deforma plásticamente como el acero. Por eso, hay que diseñar conexiones capaces de disipar energía para compensar la rigidez del material.
  • Método de esfuerzos admisibles: La norma prioriza este enfoque clásico. Utiliza valores característicos modificados por factores de seguridad para mantenerte en el rango elástico.

Caracterización del material y geometría

El buen cálculo depende de una evaluación inicial precisa del recurso disponible. No es posible asumir propiedades genéricas ni copiar datos de otras especies de madera. De ahí, la obligación de medir el diámetro, el espesor de pared y la conicidad real de las piezas. La variabilidad geométrica natural del bambú obliga a trabajar con márgenes de seguridad estrictos.

  • Esfuerzo cortante: Aplicar un factor de seguridad alto (FS=4) para acciones que provocan rajaduras. Utiliza un factor menor (FS=2) para compresión o flexión.
  • Ajustar por condiciones ambientales: Reducir la resistencia de cálculo si la temperatura supera los 38°C. Considerar el impacto de la humedad en la fluencia a largo plazo.
  • Olvida la sustitución directa: El bambú tiene una identidad mecánica propia. Sus propiedades varían y requieren una caracterización específica.

Modelado y análisis computacional

El ingeniero debe simplificar la realidad del material sin perder rigor. Modelamos el bambú como un material lineal elástico que cumple la teoría de vigas clásica. Sin embargo, el desafío reside en la modelización correcta de los nudos. La rigidez del sistema depende tanto de las barras como del deslizamiento de las uniones.

  • Deslizamiento: Incorpora la rigidez traslacional de las uniones en el software de cálculo. Ignorar este desplazamiento conduce a resultados irreales y peligrosos.
  • Suma de capacidades: No asumas un comportamiento compuesto perfecto en columnas de múltiples cañas. Calcula la capacidad total como la suma individual de cada elemento.
  • Usa dimensiones mínimas: Determina la capacidad de carga basándote en la sección más desfavorable. La conicidad del culmo reduce la inercia en la parte superior.

Consideraciones ante sismo, viento y fuego

Las cargas accidentales definen la viabilidad del proyecto estructural. El bambú ofrece ventajas sísmicas por su ligereza, pero esta misma cualidad lo hace vulnerable al viento. El diseño debe anclar el edificio al suelo para evitar el levantamiento por succión. La continuidad vertical de la carga es innegociable desde la cubierta hasta la cimentación.

  • Comportamiento sísmico limitado: Utiliza un factor de reducción de respuesta (R) máximo de 1.5 para pórticos. Solo los muros de bahareque encementado permiten mayor ductilidad (R=2.0).
  • El fuego no perdona: Asume una resistencia nula al fuego en el material desnudo. Debes encapsular la estructura con mortero o paneles para cumplir la normativa.
  • Minimiza la masa: Reduce el peso de las cubiertas y entrepisos. Menor masa implica menores fuerzas inerciales durante un terremoto.

La durabilidad es un requisito estructural

Un bambú degradado pierde su capacidad de carga y compromete la seguridad de las personas. La «durabilidad por diseño» es tan importante como el cálculo de la sección transversal. En este sentido, la norma prohíbe el uso de bambú estructural en contacto directo con el suelo. Debes garantizar que la estructura permanezca seca mediante detalles constructivos pasivos.

  • Protección por diseño: Proyecta grandes aleros y eleva las columnas sobre pedestales de hormigón. Evita la incidencia directa del sol y la lluvia.
  • Tratamiento obligatorio: Exige la inmunización con sales de boro en todas las piezas. Los insectos xilófagos devorarán el material no tratado en poco tiempo.
  • Limita el uso: Restringe el bambú a ambientes interiores o exteriores protegidos (Clases 1, 2 y 3.1). La exposición a la intemperie reduce drásticamente la vida útil.

El control de calidad nace en el origen

Teniendo en cuenta todo lo anterior, el manual destaca que una estructura segura comienza mucho antes de que los materiales lleguen a la obra. Por ello, los autores enfatizan la importancia de contar con una cadena de suministro transparente y controlada. Además, el profesional debe conocer la especie, la edad de la cosecha y el tratamiento de secado. Ignorar estos factores iniciales invalida cualquier cálculo estructural posterior realizado en el despacho de ingeniería.

Al respecto, el estudio enfatiza que la variabilidad natural del material exige una clasificación rigurosa según la norma ISO 19624. El bambú no es un producto industrial homogéneo como una viga metálica laminada. Cada caña tiene propiedades mecánicas únicas que deben ser evaluadas mediante métodos visuales o mecánicos. Trabajar con material no clasificado es una negligencia grave que pone en riesgo la vida de los ocupantes.

En esta línea, el ingeniero debe especificar claramente los requisitos del material en los planos del proyecto. Por su lado, los proveedores deben certificar que el bambú cumple con los estándares de resistencia asumidos en el cálculo. Esta exigencia profesionaliza a los productores locales y mejora la economía de las zonas rurales. 

El Manual for the design of bamboo structures to ISO 22156:2021 impulsado por The Institution of Structural Engineers consta de diez capítulos, incluida la introducción, que abarcan una amplia gama de temas:

  1. Cadena de suministro del bambú
  2. La gestión de proyectos con bambú
  3. La clasificación y las características mecánicas del bambú
  4. El análisis de estructuras de bambú
  5. El diseño de estructuras de bambú para riesgos sísmicos y eólicos
  6. El diseño de elementos y conexiones
  7. La durabilidad
  8. Los muros de corte estructurales de bambú
  9. Ejemplos prácticos del uso estructural del bambú en situaciones reales.

Tal y como sostienen los autores del informe, este manual elimina las excusas técnicas habituales para no utilizar materiales biobasados en proyectos constructivos, y pone en valor el uso del bambú a la hora de reducir la huella de carbono.

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