¿De qué sirve adquirir la tecnología más puntera si nadie sabe utilizarla correctamente? El sector de la arquitectura, ingeniería y construcción (AEC) se enfrenta a una paradoja preocupante en plena era digital. Mientras las empresas aceleran su inversión en herramientas digitales y tecnología, descuidan el motor que las hace funcionar: el capital humano. En concreto, el informe de Bluebeam Building the Future: Bluebeam AEC Technology Outlook 2025, revela que el 65% de las empresas encuestadas destinan menos del 10% de su presupuesto tecnológico a la formación de sus empleados.
Esta falta de capacitación genera una brecha entre las herramientas disponibles y la capacidad real de los equipos para aprovecharlas, lo que en opinión de los autores del informe, da lugar a una situación alarmante. No en vano, esta falta de inversión en formación impide mejorar la productividad y frena la adopción de innovaciones clave como la Inteligencia Artificial, comprometiendo la competitividad de un sector que, además, sufre una escasez crónica de talento cualificado.
La tecnología avanza, el talento se estanca
Las compañías del sector AEC reconocen la importancia de la digitalización para optimizar sus procesos. Al respecto, el informe destaca que el 84% de las firmas planean aumentar su inversión tecnológica general en el próximo año. Sin embargo, la compra de licencias de software o maquinaria avanzada no se traduce automáticamente en resultados si el personal no tiene las competencias para operarlas.
De hecho, el estudio señala que casi una quinta parte de las empresas, concretamente el 19%, cita la falta de habilidades digitales como un problema. Además, un 23% menciona la complejidad de integración de los rápidos cambios tecnológicos, evidenciando que la innovación tecnológica está superando la capacidad de adaptación de las plantillas actuales.
La consecuencia directa de esta situación es una infrautilización de los recursos. Muchas organizaciones poseen herramientas potentes para el modelado BIM o la gestión de proyectos, pero sus empleados apenas rascan la superficie de sus funcionalidades. Esto frustra a los equipos, ralentiza la ejecución de obras y diluye el retorno de la inversión tecnológica realizada por la compañía.
La persistencia del papel y los procesos obsoletos
La falta de formación adecuada perpetúa hábitos de trabajo que deberían estar superados. A pesar de la disponibilidad de soluciones digitales, el informe de Bluebeam indica que solo el 11% de las empresas se consideran «totalmente digitales». La mayoría sigue dependiendo de flujos de trabajo híbridos o analógicos.
Los datos son claros respecto a la resistencia al cambio:
- El 52% de las empresas todavía utiliza papel durante la fase de diseño y un 49% lo hace durante la planificación.
- Además, el 43% sigue confiando en firmas físicas y aprobaciones manuales.
Estos procesos aumentan el riesgo de errores, dificultan la colaboración en tiempo real y generan silos de información. Esta realidad choca frontalmente con las necesidades de la construcción industrializada (CI). Según el informe de Afi y la Fundación ICO, la industrialización requiere precisión milimétrica y una coordinación digital absoluta. La persistencia de métodos analógicos impide aprovechar las ventajas de la CI, como la reducción de plazos y la sostenibilidad ambiental.

El impacto en la sostenibilidad y el empleo
La desconexión entre tecnología y capacitación también afecta a los objetivos medioambientales. El sector de la construcción es responsable de una gran parte de las emisiones globales y el consumo de recursos. La tecnología puede ser un elemento clave para medir y reducir esta huella, pero sin profesionales formados, las iniciativas de sostenibilidad pierden eficacia.
En este sentido, el estudio indica que la falta de competencias digitales impide aplicar metodologías como el ecodiseño o el análisis de ciclo de vida de los materiales, fundamentales para una construcción verde.
Por otro lado, la escasez de formación agrava la crisis de talento. Los perfiles jóvenes buscan entornos innovadores y digitales, pero las empresas del sector de la construcción no ofrecen planes de capacitación atractivos, por lo que tienen dificultades para captar y retener a las nuevas generaciones. Y eso a pesar de que el 44% de las firmas ya ve la tecnología como un factor clave para atraer talento.
Experiencia y habilidades digitales
La solución, según el estudio, pasa por un cambio de mentalidad en la gestión de los recursos humanos en las empresas del sector de la arquitectura, ingeniería y construcción. Así, los expertos sugieren que el éxito dependerá de equipos que combinen la experiencia constructiva con la fluidez digital. De ahí lo necesario de fomentar perfiles híbridos que entiendan tanto la obra física como el entorno virtual.
Entre las prioridades que deben marcar la agenda del sector, el estudio detalla:
- Incrementar la partida de formación: Es vital superar el umbral del 10% del presupuesto tecnológico destinado a la capacitación.
- Apostar por la usabilidad: Las empresas deben elegir herramientas intuitivas que faciliten la curva de aprendizaje de los empleados.
- Integrar flujos de trabajo: Se debe eliminar la dependencia del papel para conectar a los equipos de oficina y de campo.
- Fomentar la cultura digital: La tecnología debe ser vista como un aliado para el trabajo diario, no como una imposición compleja.
Los datos del estudio demuestran que la compra de tecnología por sí sola no garantiza la modernización. La brecha de habilidades digitales, alimentada por una inversión insuficiente en formación, amenaza con dejar atrás a gran parte de la industria. Solo invirtiendo en las personas se podrá construir un sector más eficiente, sostenible y preparado.
Preguntas Frecuentes sobre la Inversión en Formación Tecnológica en el sector AEC
¿Cuánto invierten realmente las empresas de construcción en formación tecnológica?
Según el informe Building the Future de Bluebeam, el 65% de las empresas encuestadas destinan menos del 10% de su presupuesto tecnológico a la formación de sus empleados. Esto demuestra que, aunque se compra tecnología, se invierte muy poco en enseñar a usarla.
¿Por qué la compra de software no mejora automáticamente la productividad?
La compra de licencias o maquinaria no garantiza resultados si el personal no tiene las competencias para utilizarlas. De hecho, el 19% de las empresas cita la falta de habilidades digitales como un problema, lo que provoca una infrautilización de los recursos y diluye el retorno de la inversión.
¿Están las empresas del sector totalmente digitalizadas hoy en día?
No. A pesar de las herramientas disponibles, solo el 11% de las empresas se consideran «totalmente digitales». La gran mayoría sigue dependiendo de flujos de trabajo híbridos o analógicos, manteniendo hábitos de trabajo obsoletos.
¿Se sigue utilizando papel en los procesos de construcción?
Sí, la dependencia del papel es alta. El 52% de las empresas todavía lo utiliza durante la fase de diseño y un 49% durante la planificación. Además, el 43% sigue confiando en firmas físicas y aprobaciones manuales, lo que genera silos de información.
¿Cómo afecta la falta de formación a la adopción de la Inteligencia Artificial?
La falta de inversión en capacitación frena directamente la adopción de innovaciones clave como la Inteligencia Artificial. La innovación tecnológica avanza tan rápido que está superando la capacidad de adaptación de las plantillas actuales, comprometiendo la competitividad del sector.
¿Influye la tecnología en la crisis de talento del sector?
Sí. Los perfiles jóvenes buscan entornos innovadores, pero las empresas no ofrecen planes de capacitación atractivos. Aunque el 44% de las firmas ve la tecnología como clave para atraer talento, la escasez de formación dificulta captar y retener a las nuevas generaciones.
¿Qué impacto tiene la capacitación digital en la sostenibilidad?
Es fundamental. Sin profesionales formados, las iniciativas de sostenibilidad pierden eficacia. La falta de competencias digitales impide aplicar metodologías como el ecodiseño o el análisis de ciclo de vida de los materiales, necesarios para reducir la huella ambiental.
¿Se están aprovechando correctamente las herramientas BIM?
No del todo. Aunque muchas organizaciones tienen herramientas potentes para el modelado BIM, sus empleados apenas utilizan una pequeña parte de sus funcionalidades. Esto frustra a los equipos y ralentiza la ejecución de las obras.
¿Por qué la falta de digitalización afecta a la construcción industrializada?
La construcción industrializada requiere una coordinación digital absoluta y precisión milimétrica. La persistencia de métodos analógicos y la falta de formación impiden aprovechar sus ventajas, como la reducción de plazos y la mejora medioambiental.
¿Qué soluciones proponen los expertos para mejorar esta situación?
Recomiendan incrementar la partida de formación por encima del 10% del presupuesto tecnológico y apostar por herramientas intuitivas. El objetivo es crear equipos híbridos que combinen experiencia constructiva con fluidez digital, eliminando la dependencia del papel.

















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