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La concentración media total de radón es más del doble en edificios convencionales que en edificios Passivhaus

En invierno, la concentración de radón en edificios convencionales puede crecer hasta un 42% más frente a un incremento del 0,70% en los inmuebles certificados Passivhaus

Un estudio acaba de confirmar lo que muchos profesionales de la construcción ya intuían: los edificios certificados Passivhaus mantienen concentraciones de gas radón significativamente más bajas que las edificaciones convencionales. La diferencia es contundente. Mientras las viviendas Passivhaus registran valores medios que se sitúan por debajo de los 100 Bq/m³ —el umbral saludable que recomienda la Organización Mundial de la Salud—, muchos edificios convencionales en España superan el límite legal de 300 Bq/m³ establecido en el Código Técnico de la Edificación y el Real Decreto 1029/2022.

​El Estudio de Monitorización de Radón en España, elaborado por la Plataforma de Edificación Passivhaus (PEP) en colaboración con el Consejo General de la Arquitectura Técnica de España (CGATE), analiza 73 edificios residenciales en 11 comunidades autónomas entre abril de 2023 y marzo de 2024. 

Los resultados no dejan lugar a dudas: la concentración media total de gas radón es más del doble en edificios convencionales que en los que cumplen el estándar Passivhaus, incluso en las zonas con mayor exposición natural a este contaminante.

​Este hallazgo es especialmente relevante para la salud pública. No en vano, el radón es un gas radiactivo que se origina por la desintegración natural del uranio presente en el suelo y que tiende a acumularse en espacios cerrados. Aunque es incoloro, inodoro e imperceptible para nuestros sentidos, constituye la segunda causa de cáncer de pulmón después del tabaco, según la OMS. En España, se le atribuyen aproximadamente 1.500 muertes anuales, lo que representa cerca del 7% de todas las muertes por cáncer de pulmón en el país.

El factor invernal: estabilidad frente a picos de riesgo

Uno de los datos más reveladores del estudio de la Plataforma Passivhaus es el comportamiento estacional del gas radón en España. En los edificios convencionales, la concentración de este gas aumenta de forma dramática durante los meses de invierno, registrando incrementos de hasta un 42%. En cambio, las viviendas certificadas Passivhaus mantienen una estabilidad casi absoluta, con un aumento de apenas un 0,70% en la misma estación.

Este contraste tiene una explicación técnica. Durante el invierno, las personas tienden a cerrar ventanas y reducir la ventilación natural para mantener el calor interior. Esta práctica, comprensible desde el punto de vista del confort térmico, crea las condiciones perfectas para que el radón se acumule en el interior de las viviendas.

​A esto se suma el llamado «efecto succión»: la diferencia térmica entre el interior caliente y el exterior frío genera una presión negativa que incentiva que el gas penetre desde el subsuelo hacia los espacios habitados. 

En edificios poco estancos y sin ventilación mecánica, este fenómeno multiplica exponencialmente la concentración de radón en los meses fríos. Las edificaciones Passivhaus, en cambio, neutralizan este efecto gracias a su diseño constructivo específico.

¿Por qué funciona el estándar Passivhause frente al radón?

El éxito del estándar Passivhaus frente al problema del radón se apoya en dos pilares técnicos fundamentales: 

  • El primero es la hermeticidad al aire. Los edificios certificados bajo este estándar deben alcanzar un nivel de estanqueidad inferior a 0,6 renovaciones de aire por hora a una presión de 50 pascales (n50 < 0,6 h⁻¹). Esta envolvente prácticamente hermética limita de forma drástica la infiltración del gas desde el terreno hacia el interior de la vivienda.
  • ​El segundo pilar es la ventilación mecánica controlada con recuperación de calor. Este sistema de doble flujo garantiza una renovación constante del aire interior, independientemente de las condiciones climáticas exteriores. A diferencia de la ventilación natural (que depende de que los ocupantes abran las ventanas), la VMC funciona de manera continua y automatizada, diluyendo cualquier acumulación de gas radón antes de que alcance concentraciones peligrosas.

​Un dato adicional refuerza la importancia de este sistema: estudios realizados en Alemania han demostrado que, al apagar la ventilación mecánica en una vivienda Passivhaus, la concentración de radón aumenta drásticamente. Esto confirma que el sistema de ventilación no es un elemento secundario, sino la barrera activa principal contra la acumulación de este gas cancerígeno.

Alfredo Sanz y Concha Uría, durante la presentación del estudio

Uhlig, W-R.: Radon Pollution in Passive Houses

En concreto, el estudio de W-R. Uhlig presentado en la 14ª Conferencia Internacional Passivhaus) demuestra lo siguiente:

  • Efecto de la ventilación encendida: Mientras el sistema de ventilación mecánica de doble flujo está operativo, los niveles de radón en una vivienda Passivhaus se mantienen en valores muy bajos,.
  • Efecto al apagar el sistema: Si se desactiva la ventilación, la concentración del gas aumenta drásticamente, llegando a situarse «muy por encima del nivel de referencia».
  • Evidencia gráfica: El informe incluye en su anexo un diagrama de una vivienda Passivhaus en Sajonia (Alemania) donde se observa visualmente este fenómeno. En la gráfica, con la ventilación activada, la actividad de radón se mantiene en un promedio inferior a 50 Bq/m³, pero al apagarla, el promedio sube hasta los 150 Bq/m³, con picos que superan ampliamente esa cifra.

El gas radón en España: casos destacados

El problema del gas radón en España no se distribuye de forma homogénea. Existen territorios con una exposición natural significativamente más alta debido a la composición geológica de sus suelos, ricos en granito y otros materiales con presencia de uranio. Galicia encabeza la lista con un 14,08% de su población expuesta a concentraciones superiores a 300 Bq/m³, seguida de Canarias con un 8,12% y Extremadura con un 7,99%.

​Los datos recogidos en el estudio de la PEP y el CGATE en estas zonas de alto riesgo son especialmente ilustrativos. En Soto del Real (Madrid), conocido municipio por su elevada exposición al radón, se registraron valores de hasta 2.380 Bq/m³ en viviendas convencionales. En contraste, las viviendas certificadas Passivhaus de la misma zona mantuvieron valores entre 70 y 296 Bq/m³.

​En Valdoviño (Galicia), otra área de alta incidencia, una vivienda convencional alcanzó los 831 Bq/m³, mientras que su equivalente Passivhaus se mantuvo en 65 Bq/m³. El caso de Cáceres (Extremadura) resulta igualmente elocuente: la concentración en una vivienda convencional se duplicó en invierno, pasando de 176 a 364 Bq/m³, mientras que la vivienda Passivhaus de referencia mantuvo niveles estables durante todo el año.

​Estos ejemplos ponen de manifiesto que el estándar Passivhaus no solo reduce los niveles de radón, sino que lo hace precisamente donde más falta hace: en las zonas geográficas de mayor riesgo.

“La investigación aporta evidencia empírica de que la calidad constructiva y el diseño del edificio influyen de forma directa en la exposición al radón”, explica Sonia García, investigadora del Instituto de Ciencias de la Construcción Eduardo Torroja (IETcc-CSIC). 

“La combinación de una envolvente altamente hermética con sistemas de ventilación mecánica controlada de doble flujo permite reducir la acumulación del gas y estabilizar sus niveles a lo largo del año, por lo que las viviendas Passivhaus no solo reducen de forma significativa la concentración media anual, sino que además presentan una mayor estabilidad estacional”, añade Concha Uría, presidenta de la Plataforma de Edificación Passivhaus (PEP).

Passivhaus como medida de protección oficial

En este sentido, los autores del informe recomiendan que la certificación Passivhaus sea considerada como una medida de protección oficial equivalente a las recogidas en el Código Técnico de la Edificación. Esta propuesta tiene sentido: si un estándar constructivo demuestra ser capaz de mantener los niveles de radón por debajo de los umbrales de seguridad de forma sistemática, debería integrarse en las políticas públicas de salud.

De este modo, la arquitectura técnica y el diseño de edificios de alta eficiencia energética se están revelando como herramientas clave de salud pública. Además de reducir el consumo energético o las emisiones de CO₂, tener en cuenta estos parámetros también ayuda a proteger a los ocupantes frente a riesgos ambientales como la exposición al radón en el hogar.

​“Reducir la exposición al radón en interiores es una prioridad de salud pública”, subraya Marina Morales, técnica Superior en la Subdirección General de Sanidad Ambiental y Salud Laboral del Ministerio de Sanidad. Y continúa: “Este estudio demuestra que la edificación puede desempeñar un papel clave como herramienta preventiva de primer orden, reforzando las líneas estratégicas del Plan Nacional contra el Radón”.

El informe se enmarca en la aplicación del Documento Básico HS6 del Código Técnico de la Edificación, vigente desde 2019, el cual se contempla dentro del Plan Nacional contra el Radón, y pretende servir de referencia para profesionales, administraciones y responsables de políticas públicas en el diseño de edificios más seguros y saludables.

Cifras clave del Estudio de Monitorización de Radón en España

  • 73 edificios residenciales monitorizados en total
    • Viviendas certificadas Passivhaus.
    • Edificios convencionales de control próximos y comparables.
  • 11 comunidades autónomas analizadas:
    Galicia, Castilla y León, Extremadura, Comunidad de Madrid, Cataluña, Aragón, Asturias, Cantabria, Navarra, Castilla-La Mancha y Comunidad Valenciana.
  • Periodo de medición:
    • Abril–septiembre 2023 (verano)
    • Octubre 2023–marzo 2024 (invierno)
  • Duración total de las mediciones: 12 meses por vivienda.
  • Resultados principales:
    • La concentración media de radón es más del doble en edificios convencionales que en viviendas Passivhaus.
    • Las viviendas Passivhaus mantienen valores por debajo del nivel saludable recomendado por la OMS (100 Bq/m³).
    • Mayor estabilidad estacional de las concentraciones en edificios Passivhaus.
  • Valores de referencia:
    • OMS: 100 Bq/m³ (nivel recomendado).
    • Normativa española (CTE y RD 1029/2022): 300 Bq/m³.

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