Construcción

Instalaciones mal planificadas en obra: por qué acaban en averías (y cómo evitarlo)

Un equipo de calefacción sobredimensionado se enciende y se apaga con más frecuencia de la que debería, lo que acelera el desgaste de componentes

Un técnico explica el estado de una caldera | Marketing Digital Ibérica

En cualquier proyecto de construcción, las instalaciones técnicas fontanería, electricidad, climatización- suelen quedar supeditadas al calendario general de la obra. Cuando hay presión por avanzar, es habitual que estas partidas se resuelvan con soluciones rápidas, pensadas para pasar la inspección final, no para funcionar bien durante los próximos quince o veinte años.

El resultado casi siempre aparece más tarde, cuando la vivienda ya está habitada: averías recurrentes, rendimientos por debajo de lo esperado y sistemas que fallan mucho antes de lo que deberían.

La instalación de calefacción es uno de los casos más claros. Un equipo mal dimensionado, mal ubicado o conectado sin seguir las indicaciones del fabricante puede funcionar sin problemas aparentes los primeros meses, pero acumula un desgaste que se traduce en averías a medio plazo. 

Entender qué errores son los más frecuentes ayuda tanto a quienes dirigen la obra como a quienes, después, tienen que lidiar con las consecuencias.

Dimensionar mal la caldera es el error más común

Instalar una caldera con una potencia mayor de la necesaria «por si acaso» es una práctica todavía extendida, pero tiene un coste real. Un equipo sobredimensionado se enciende y se apaga con más frecuencia de la que debería, un fenómeno conocido como ciclado corto, que acelera el desgaste de componentes como el quemador o el intercambiador. 

A largo plazo, esto se traduce en más visitas técnicas y una vida útil más corta de lo que el fabricante prevé.

El cálculo correcto depende de la superficie a climatizar, el aislamiento del edificio y el tipo de emisores instalados, no de un margen de seguridad genérico aplicado sin más.

La evacuación de humos, resuelta con prisa

En calderas de condensación, la evacuación de humos y la toma de aire tienen requisitos concretos de trazado, pendiente y distancia a huecos de fachada. 

Cuando esta parte de la instalación se resuelve al final de la obra, adaptándose a lo que ya está construido en lugar de haberse planificado desde el principio, es habitual encontrar soluciones forzadas: recorridos más largos de lo recomendable, curvas innecesarias o salidas mal orientadas. 

Con el tiempo, esto puede derivar en peor rendimiento de la combustión y averías relacionadas con condensaciones o obstrucciones.

Conexiones hidráulicas sin purgado ni tratamiento del agua

Otro punto que se descuida con frecuencia es la limpieza del circuito antes de la puesta en marcha. Los restos de soldadura, cal y partículas que quedan en las tuberías nuevas, si no se purgan correctamente, terminan circulando por la instalación y depositándose en los componentes más sensibles de la caldera, como la bomba o el intercambiador.

Es una de las causas de avería que menos se relaciona con un problema de «obra», cuando en realidad tiene su origen exactamente ahí.

Los restos de soldadura, cal y partículas que quedan en las tuberías nuevas, si no se purgan correctamente, terminan circulando por la instalación y depositándose en los componentes

Por qué esto importa también para quien dirige el proyecto

Estos errores no suelen detectarse en la revisión final de obra, porque el equipo funciona correctamente durante las primeras semanas. 

Aparecen después, cuando ya no hay margen para reclamar a la constructora o cuando resulta más complicado identificar el origen del problema. 

Por eso, en proyectos de reforma o obra nueva, conviene exigir que la instalación de calefacción se ejecute siguiendo estrictamente las especificaciones del fabricante, con el cálculo de potencia documentado y con una puesta en marcha que incluya el purgado y la comprobación de los parámetros de combustión.

Cuando el problema ya está hecho

Si la caldera ya está instalada y empieza a dar señales de avería -ciclos de encendido muy frecuentes, ruidos, pérdida de presión o mal funcionamiento del agua caliente-, lo primero es un diagnóstico que determine si el origen está en un componente puntual o en un fallo de planteamiento de la instalación original. 

No siempre implica sustituir el equipo: en muchos casos, corregir el punto concreto que falla es suficiente para recuperar un funcionamiento normal.

Para quien tenga una caldera Ferroli con averías de este tipo, este artículo sobre reparación de calderas Ferroli explica cómo se aborda ese diagnóstico y qué averías suelen tener su origen en errores de instalación.

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