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¿Cuáles son las principales causas de las patologías de las fachadas caravista?

Solo 4 causas, de un listado de 23, son responsables de más del 50% de todas las patologías

La construcción es una disciplina técnica de gran complejidad. Sin embargo, el sector tropieza de forma repetida con las mismas piedras en la ejecución de fachadas de caravista. Esto es algo de lo que se desprende del cuaderno ESD-3 «Estudio de daños en fachadas caravista», publicado por la Fundación MUSAAT dentro de la colección Estudio sectorizado de daños constructivos en España. Un documento que ofrece un análisis forense que no deja lugar a dudas: la mayoría de las patologías de las fachadas caravista nacen de errores perfectamente evitables.

Uno de los datos más reveladores del estudio es la alta concentración de los errores. De un abanico de 23 causas posibles tipificadas por la Fundación MUSAAT, apenas cuatro son responsables del 52,11% de todos los siniestros documentados. Una conclusión extraída después de analizar verificar un total de 1.877 procesos patológicos reclamados en 1.197 expedientes diferentes. 

Esta realidad plantea una pregunta incómoda para el sector: si conocemos con precisión dónde se originan la mayoría de los problemas, ¿por qué seguimos repitiéndolos? Entre las respuestas se puede hablar de una baja cultura de ejecución o la presencia de supervisores con desconocimiento técnico. 

Análisis de las 4 causas principales de patologías en fachadas caravista

La Fundación MUSAAT identifica 23 causas distintas que pueden generar patologías en fachadas de ladrillo caravista. Sin embargo, cuatro causas concentran más de la mitad de todos los casos analizados, teniendo un origen técnico muy concreto. A continuación, desglosamos las cuatro causas raíz que generan más de la mitad de los problemas en las fachadas de ladrillo y bloque.

Ausencia o deficiencia de sellado (19,77%)

La ausencia o deficiencia de sellado es la causa que ocupa el primer lugar con una diferencia notable sobre el resto. Casi uno de cada cinco procesos patológicos tiene su origen en un sellado defectuoso o inexistente. Un problema que no está relacionado con el cálculo estructural del edificio, sino que se trata de un fallo en la ejecución final en los remates de la obra.

Estos fallos se refieren a la falta de estanqueidad garantizada en los encuentros de la fachada con otros elementos constructivos. En concreto, el estudio detalla que los puntos más críticos son las carpinterías exteriores, las juntas entre diferentes materiales, los pasos de instalaciones a través de la fachada y los remates de alféizares. En estos encuentros, el agua encuentra su camino hacia el interior si no existe una barrera continua y correctamente ejecutada.

Error de elección: material o solución constructiva inadecuada (11,72%)

La segunda causa más frecuente, según los datos de MUSAAT, es la elección incorrecta de materiales o soluciones constructivas. Este error se produce mayoritariamente en la fase de proyecto, aunque también puede originarse durante la ejecución si se sustituyen materiales especificados por otros que no cumplen las mismas prestaciones. El 11,72% de los siniestros analizados tienen este origen.

Los casos más habituales incluyen la utilización de ladrillos con alta absorción de agua en zonas de elevada exposición a la lluvia, el empleo de morteros incompatibles con el soporte o con el tipo de ladrillo, y la especificación de sistemas de anclaje inadecuados para las cargas reales que debe soportar la fachada. 

La gravedad de estos errores reside en que son estructurales al proyecto: una vez ejecutada la obra con materiales inadecuados, la corrección implica intervenciones de gran envergadura y coste elevado. La prevención pasa por una correcta caracterización del entorno de la obra y por la verificación de la compatibilidad de todos los materiales especificados.

El error de base: contacto directo con el terreno (10,34%)

El tercer puesto en el ranking de causas lo ocupa un error que ignora la física más elemental de los materiales porosos: permitir el contacto directo entre la fábrica de ladrillo y el terreno. El estudio de la Fundación MUSAAT documenta que el 10,34% de las patologías analizadas tienen este origen. Se trata de una cifra especialmente llamativa porque la solución es conocida y está ampliamente regulada desde hace décadas.

Sobre este tipo de fallos, el informe explica que la falta de interposición de material impermeabilizante o de una barrera antihumedad entre el suelo y la fábrica provoca ascenso capilar del agua presente en el terreno. Este fenómeno físico es inevitable cuando existe continuidad entre un material poroso y una fuente de humedad inferior. 

Las consecuencias van desde eflorescencias y disgregación del material en las hiladas inferiores hasta humedades persistentes en planta baja que afectan a la habitabilidad. Si bien es cierto que se pueden solventar, la corrección a posteriori es compleja y costosa, requiriendo técnicas de inyección de barreras químicas o corte físico de muros. La prevención es tan sencilla como ejecutar correctamente una lámina impermeabilizante en el arranque de la fachada.

La brecha energética: deficiencia de aislamiento térmico (10,28%)

Cierra el grupo de las «cuatro grandes» la deficiencia en el aislamiento térmico, responsable del 10,28% de los siniestros según MUSAAT. Esta causa está relacionada tanto con la ejecución incorrecta del aislamiento como con la especificación de espesores insuficientes para las condiciones climáticas de la zona. 

Las consecuencias, además del incremento del consumo energético, generan patologías constructivas y problemas de salubridad. En concreto, un aislamiento deficiente provoca puentes térmicos, puntos donde se produce una discontinuidad en la resistencia térmica de la envolvente. 

En estos puntos, la temperatura superficial interior desciende por debajo del punto de rocío, provocando condensaciones. La humedad condensada en paramentos interiores genera moho, afecta a la salud de los ocupantes y deteriora los acabados. Un problema que se agrava en edificios con alta ocupación y poca ventilación. 

Las patologías que generan estos problemas

Las cuatro causas principales identificadas por la Fundación MUSAAT no actúan de forma aislada. Se manifiestan a través de patologías visibles que son las que finalmente generan las reclamaciones y los expedientes judiciales

Así, el agua es, sin duda, el enemigo principal de las fachadas de ladrillo caravista. Las humedades y filtraciones puntuales constituyen la patología más frecuente, apareciendo en el 33,56% de los expedientes analizados por MUSAAT. 

Esta cifra cobra aún más relevancia cuando se suman otras manifestaciones relacionadas con la presencia de agua: las condensaciones representan el 15,18% de los casos y la capilaridad el 6,66%. En conjunto, las patologías relacionadas con el agua están presentes en el 55,41% de los edificios con daños documentados. Esta concentración explica por qué el sellado deficiente ocupa el primer puesto entre las causas: es la vía de entrada del agua hacia el interior de la fachada.

La segunda patología más visible son las fisuras de origen constructivo, que aparecen en el 16,73% de los casos según el estudio. Estas fisuras se concentran en puntos donde se han producido movimientos diferenciales que la fábrica no puede absorber: encuentros entre materiales con distinto coeficiente de dilatación, ausencia de juntas de dilatación en paños largos, o asientos diferenciales en la cimentación

De hecho, la ausencia de juntas de movimiento es la quinta causa más frecuente de patologías, con un 8,95% de incidencia según MUSAAT, aunque no entre en el grupo de las cuatro principales. La relación causa-efecto es directa: cuando no se permite el movimiento natural de los materiales, la fachada lo resuelve fisurando.

Puntos críticos: dónde mirar en una inspección

Los datos del estudio ofrecen una guía práctica para arquitectos y peritos al facilitar información para saber dónde mirar, ahorrar tiempo y aumentar la precisión de los diagnósticos. Según el citado informe, las zonas donde se concentran los fallos son:

  • El paño general: Puede parecer contraintuitivo, pero la mayoría de problemas no están en esquinas, dinteles o encuentros complejos donde cabría esperar mayor concentración de patologías. El 64,25% de los procesos patológicos surgen en el paño general de la fachada, estando la mayoría relacionados con la calidad de ejecución de la fábrica, la compatibilidad de morteros y ladrillos, y la correcta colocación del aislamiento térmico cuando existe cámara.
  • Las ventanas: Los huecos son el segundo punto más conflictivo de la envolvente. El 18,22% de los fallos se localizan específicamente en las ventanas. Este porcentaje se explica por la concentración de elementos diferentes que confluyen en este punto: carpintería metálica o de PVC, sellados perimetrales, alféizares, vierteaguas y el propio ladrillo
  • El sellado en ventanas: Al hilo del punto anterior, el 73,73% de los problemas en este elemento se deben concretamente a la ausencia o deficiencia de sellado. La unión entre el marco y la obra de fábrica es el punto débil por excelencia.

Una industria que necesita perfeccionar lo básico

La industria de la fachada caravista no necesita reinventar la rueda. Los datos de la Fundación MUSAAT son contundentes: el 52,11% de las patologías se concentran en solo cuatro causas, todas ellas perfectamente conocidas y evitables con los procedimientos técnicos disponibles. No son problemas de innovación tecnológica, sino ante deficiencias de ejecución y supervisión.

Por ello, la atención al detalle en la puesta en obra es la herramienta más potente para reducir la siniestralidad. Atajando únicamente los protocolos de sellado en ventanas y encuentros, y mejorando la prescripción de materiales adecuados a cada ambiente específico, se evitarían más del 30% de las reclamaciones judiciales del sector

Si a esto se suma la correcta ejecución de barreras antihumedad en arranque de fachada y la garantía de continuidad del aislamiento térmico, el porcentaje de siniestros evitables supera el 50%. La conclusión del estudio es clara: la calidad en la construcción de fachadas caravista no se mide por la complejidad de las soluciones adoptadas, sino por el rigor en la ejecución de los detalles básicos.

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