Carlos se aproxima al portal de su vivienda en el centro de Madrid. Al llegar, la puerta automática detecta su presencia sin necesidad de utilizar llaves. Desde su silla de ruedas, emite un comando de voz simple y el ascensor baja a la planta cero para recogerlo sin que él pulse ningún botón. Ya en el pasillo, unos sensores de movimiento iluminan su trayecto con una intensidad gradual que evita deslumbramientos molestos. Algo que hoy en día es posible gracias a la innovación y a la llegada de las tecnologías para edificios accesibles.
Hace diez años, este trayecto era una odisea: escalones en la entrada del portal, un ascensor estrecho en el que apenas cabía su silla de ruedas y puertas que, incluso, no se abrían automáticamente. En la actualidad, las rampas de acceso, los ascensores con sistemas de control por voz y las puertas automáticas con sensores de movimiento han transformado su día a día.
La realidad de Carlos es el resultado de una década de avances en tecnologías para edificios accesibles, donde la innovación ha convertido lo que antes eran barreras en soluciones al alcance de todos. Sin embargo, esta escena sigue siendo una excepción en el parque inmobiliario español.
Si bien es cierto que las tecnologías para edificios accesibles avanzan rápido, su implementación masiva es el gran desafío para los profesionales de la arquitectura y la construcción. Dos datos dan muestra de esta realidad:
- Solo el 1 % de los hogares españoles cuenta con un diseño accesible
- Solo el 5% de los edificios cumple con estándares de accesibilidad universal.
Un diagnóstico alarmante del parque inmobiliario
Las cifras actuales revelan una brecha profunda entre la normativa y la realidad de los edificios residenciales. Según el informe de la Fundación Mutua de Propietarios, menos del 1% de los edificios de viviendas en España es universalmente accesible, lo que impide la vida independiente de una parte de sus habitantes. Esta falta de adaptación tiene consecuencias humanas devastadoras.
No en vano, son cerca de 100.000 personas viven encerradas en sus propios hogares por la falta de accesibilidad. Un número de personas afectadas que sorprende aún más cuando España ostenta el liderazgo mundial en número de ascensores instalados. En concreto, hay unos 24 ascensores por cada 1.000 habitantes, una cifra muy superior a la media europea. No obstante, la mera presencia de un ascensor no garantiza la accesibilidad si existen escalones previos en el portal o puertas estrechas.
¿Qué tecnologías están logrando la accesibilidad en edificios?
La accesibilidad en los edificios ha evolucionado de forma espectacular en la última década. Tanto que no solo hablamos de eliminar barreras físicas, sino que sobre todo se incide en la necesidad de integrar tecnologías inteligentes que, en combinación con la supresión de los obstáculos, mejoran la autonomía y la calidad de vida de las personas. Estas son las innovaciones más destacadas:
Ascensores inteligentes con control por voz y sensores de movimiento
Los ascensores tradicionales se han convertido para muchas personas en un obstáculo. Por ello, las nuevas generaciones incorporan:
- Control por voz: Permiten llamar al ascensor y seleccionar la planta sin necesidad de pulsar botones.
- Sensores de movimiento: Detectan la presencia de una persona y mantienen las puertas abiertas el tiempo necesario.
Plataformas elevadoras: Soluciones para edificios sin espacio para un ascensor convencional, con costes que rondan los 10.000-15.000 euros, están siendo instaladas para favorecer la movilidad dentro de los edificios.
Sistemas domóticos para el control del hogar
Ya más dentro de la propia vivienda que en las zonas comunes (aunque también se están instalando en ellas), la domótica ha democratizado la accesibilidad gracias a tecnologías como:
- Asistentes de voz: Permiten controlar luces, persianas y electrodomésticos sin moverse.
- Sensores de presencia: Activan la iluminación automáticamente al detectar movimiento.
- Pomos y grifos automáticos: Facilitan el uso de puertas y baños sin necesidad de utilizar la fuerza manual.
Suelos antideslizantes y pavimentos táctiles
Los suelos son una de las principales causas de caídas en personas mayores. Por ello, algunas edificios y muchos propietarios de vivienda están renovando los pavimentos incorporando:
- Pavimentos táctiles: Con texturas que guían a personas con discapacidad visual (normativa UNE 41500).
- Suelos antideslizantes: Fabricados con materiales como el corcho o el vinilo, reducen el riesgo de caídas en un 60%.
- Sistemas de calefacción por suelo radiante: Compatibles con sillas de ruedas y que evitan desniveles.
Accesibilidad cognitiva
La accesibilidad cognitiva también cobra protagonismo en los nuevos diseños de edificios inteligentes y amables. Para ello, utilizan una señalética clara y la iluminación adaptativa para ayudar a personas con deterioro cognitivo a orientarse mejor en las zonas comunes. Los materiales no reflejantes y los contrastes cromáticos facilitan la percepción del espacio y evitan la confusión espacial en los pasillos.
El futuro de la accesibilidad: tecnologías emergentes y políticas necesarias
La accesibilidad en los edificios no es solo una cuestión de tecnología, sino de voluntad política y social. Por ello, las claves para el futuro son:
Tecnologías emergentes
- Gemelos digitales (Digital Twins): Permiten simular la accesibilidad de un edificio antes de construirse, detectando barreras virtualmente.
- Inteligencia Artificial: Sistemas como IBM Watson ya se usan para diseñar espacios accesibles en tiempo real.
- Robótica: Exoesqueletos y sillas de ruedas autónomas que se integran con la domótica del edificio.
Políticas públicas necesarias
- Incentivos fiscales: Reducciones de IBI para edificios que se adapten a estándares de accesibilidad.
- Normativas retroactivas: Obligar a adaptar edificios antiguos, con plazos y ayudas.
- Campañas de concienciación: Mostrar que la accesibilidad aumenta el valor de los inmuebles y mejora la calidad de vida.
Accesibilidad como derecho, no como lujo
Adaptar los edificios no es un gasto a fondo perdido, sino una inversión directa en la revalorización del activo. Una vivienda accesible y tecnológicamente preparada incrementa su valor de mercado y atrae a un espectro más amplio de compradores. De hecho, cada vez más personas comienzan a ver la accesibilidad como un sello de calidad imprescindible.
La historia de Carlos al inicio de este artículo es una realidad cada vez más cercana gracias a las tecnologías para edificios accesibles. Sin embargo, los datos son contundentes: España está a la cola de Europa en accesibilidad, con solo el 1% de los hogares adaptados y un 20% de la población que necesita soluciones relacionadas con la accesibilidad.
El reto no es técnico, sino económico y cultural. Las tecnologías existen: ascensores inteligentes, domótica, suelos antideslizantes y pavimentos táctiles ya están disponibles. Lo que falta es voluntad (e inversión económica) para incentivar su implementación, y potenciar la concienciación social para entender que la accesibilidad beneficia a todos.
Países como Dinamarca, Países Bajos o Suecia lo han demostrado ya. España tiene las herramientas; ahora necesita ponerlas a trabajar.


















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