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El 74% de las afirmaciones de las tecnológicas sobre el beneficio climático de la IA carecen de evidencia

Un informe detalla que la mayor parte del impacto negativo procede de la IA generativa

Las afirmaciones de las grandes tecnológicas sobre los supuestos beneficios climáticos de la inteligencia artificial (IA) carecen, en su mayoría, de respaldo científico. Así lo concluye un informe que revela que el 74% de las declaraciones del sector sobre el impacto positivo de la IA en el clima no están demostradas. Según el mismo estudio, estas narrativas favorecen los intereses económicos de las compañías tecnológicas y de la industria de los combustibles fósiles, al tiempo que minimizan los importantes daños climáticos asociados a la IA generativa.

La investigación “The AI Climate Hoax: Behind the Curtain of How Big Tech Greenwashes Impacts” analiza 154 afirmaciones que sostienen que la IA tendrá un balance neto positivo para el clima (incluidas declaraciones de empresas como Google y Microsoft, así como de instituciones como la Agencia Internacional de la Energía) y, por primera vez, examina de forma crítica la tesis de que la IA compensará el aumento de la demanda de combustibles fósiles derivado del crecimiento de los centros de datos impulsados por esta tecnología.

Entre los principales hallazgos, el informe señala que solo el 26% de las afirmaciones analizadas citan artículos académicos publicados, mientras que un 36% no aporta ningún tipo de evidencia. En términos generales, los argumentos empleados se apoyan en pruebas débiles o poco concluyentes, en lugar de estudios académicos rigurosos y revisados por pares.

El informe ha sido encargado y publicado por un consorcio de organizaciones ecologistas integrado por Beyond Fossil Fuels, Climate Action Against Disinformation (CAAD), Friends of the Earth U.S., Green Screen Coalition, Green Web Foundation y Stand.earth. El autor es el analista independiente en clima y energía Ketan Joshi. La publicación coincide con la antesala de la AI Impact Summit 2026, que se celebrará los días 19 y 20 de febrero en Nueva Delhi (India).

IA generativa vs. IA tradicional: la realidad tras el supuesto beneficio climático

El estudio examina los distintos tipos de IA que sustentan estas afirmaciones y la solidez de las pruebas aportadas. El análisis no identifica ni un solo caso en el que sistemas generativos de uso masivo, como ChatGPT, Gemini o Copilot, estén logrando reducciones de emisiones materiales, verificables y significativas.

Asimismo, el informe advierte de que el discurso sobre la “IA sostenible” difumina las diferencias entre la IA generativa (con elevados costes energéticos y ambientales) y la denominada IA “tradicional”, cuyo consumo energético y huella ambiental son sensiblemente menores, como ocurre en aplicaciones de aprendizaje automático para prever patrones de viento. Esta confusión interesada constituye, según los autores, una nueva forma de greenwashing por parte de la industria tecnológica.

Maquillaje verde que agrava la crisis climática

Ketan Joshi, analista independiente en clima y energía, afirma: “Todo apunta a que las empresas tecnológicas están utilizando la falta de transparencia sobre lo que ocurre en los centros de datos para maquillar de verde una expansión que agrava la crisis climática. Este discurso ha calado incluso en organizaciones como la Agencia Internacional de la Energía. Las promesas de una tecnología salvadora del planeta siguen siendo vacías, mientras los centros de datos de la IA sostienen a diario el uso de carbón y gas. Estas supuestas ventajas climáticas son infundadas y están sobredimensionadas, y podrían estar encubriendo daños irreversibles para las comunidades y la sociedad”.

Por su parte, Jill McArdle, responsable internacional de campañas corporativas en Beyond Fossil Fuels, sostiene que “el entusiasmo desmedido de las grandes tecnológicas por la IA está desviando la atención del rápido y peligroso despliegue de gigantescos centros de datos, con un altísimo consumo de energía y agua”. 

Y, prosigue: “las enormes necesidades energéticas del sector tecnológico están dando oxígeno a la industria de los combustibles fósiles. No existe ninguna prueba de que la IA vaya a ayudar más al clima de lo que lo perjudica. En lugar de basarse en datos creíbles y contrastados, las grandes tecnológicas se están concediendo carta blanca para contaminar bajo la promesa vacía de una salvación futura. No podemos jugarnos el clima a afirmaciones sin fundamento”.

Michael Khoo, copresidente de políticas en Climate Action Against Disinformation y director de programa en Friends of the Earth U.S., añade que “cualquier posible beneficio climático queda ampliamente superado por el enorme consumo energético de la IA generativa. Al mezclar en el mismo saco la IA tradicional y la generativa, se presentan como un paquete único soluciones potenciales junto a niveles extremos de contaminación. Los gobiernos deben exigir transparencia básica al sector para que comunidades y científicos conozcan cuánta energía está absorbiendo realmente esta tecnología”.

“Al mezclar en el mismo saco la IA tradicional y la generativa, se presentan como un paquete único soluciones potenciales junto a niveles extremos de contaminación” – Michael Khoo, copresidente de políticas en Climate Action Against Disinformation y director de programa en Friends of the Earth U.S

En síntesis, las pruebas que apuntan a que la IA generará beneficios climáticos a gran escala son débiles, mientras que la evidencia sobre daños ambientales y climáticos inmediatos y significativos es sólida. El informe subraya que la mayoría de los supuestos beneficios climáticos se asocian a la IA tradicional, mientras que la mayor parte del impacto negativo procede de la IA generativa.

Centros de datos y demanda energética: el impacto en las infraestructuras sostenibles

Nathan Taft, responsable de campañas en Stand.earth, advierte de que “la magnitud de la construcción de estos centros de datos para IA puede tener implicaciones globales para el clima y conlleva graves impactos a nivel local. Como mínimo, estas corporaciones deben garantizar que la demanda energética no se cubra con combustibles fósiles que contaminan a las comunidades”. 

En este sentido, alega que “las grandes empresas tecnológicas no pueden eludir las preocupaciones ciudadanas con promesas vagas de energía limpia en el futuro ni maquillar su dependencia de los combustibles fósiles. Estos nuevos centros de datos deben contar, antes de entrar en funcionamiento, con energía renovable adicional, de origen local y disponible las 24 horas, los siete días de la semana; de lo contrario, no deberían ponerse en marcha”.

El crecimiento acelerado de la IA está aumentando la presión sobre el clima. El sector tecnológico debe asumir su responsabilidad en la mitigación de sus impactos ambientales. Las empresas deben informar con transparencia sobre su consumo energético y sus emisiones, así como sobre las implicaciones ambientales y sociales de sus tecnologías, y aclarar si los centros de datos están respondiendo realmente a necesidades críticas de la sociedad.

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